Ex empleado del Seminario Diocesano atacó
con una navaja al “Padre Toto”
.- No se descartan “cuestiones personales o institucionales”
.- Obispado exige a la PGJE que otorgue “garantías de seguridad”
Por Mario César Macías Zúñiga
El sacerdote católico Roberto Torres Valenciano mejor conocido
como “Padre Toto”, párroco del templo de Cristo Redentor, fue víctima
de un ataque con arma blanca por parte de un joven que laboró por
varios años en el Seminario Diocesano de Aguascalientes, donde el
religioso herido se desempeña como ecónomo del centro de
formación.
El ataque se registró la madrugada del lunes 3 de marzo al filo de las
00:30 horas, cuando el ex empleado del Seminario, Alejandro López
Flores de 22 años de edad y con domicilio en Almendro 102 en el
fraccionamiento Jardines de la Cruz, fue descubierto por el propio
sacerdote en el interior de su casa, ubicada en el 416 de Sierra
Morena en Bosques del Prado Norte.
El religioso, de 61 años de edad y párroco del templo de Cristo
Redentor ubicado en la Colonia Héroes así como ecónomo del
Seminario Diocesano de Aguascalientes, fue descubierto por su
sobrina, Cecilia Ramírez Torres de 41 años de edad, forcejeando con
su ahora agresor.
La mujer reportó los hechos al Servicio de Emergencia 080, y detalló
que el sujeto que estaba peleando con su tío sacerdote portaba un
arma blanca, navaja con la cual lo lesionó en ambas manos para
posteriormente darse a la fuga.
Media hora después, con la descripción del agresor, elementos de la
Policía Preventiva detuvieron a un sujeto que coincida con las
características reportadas. El individuo fue sorprendido conduciendo
una camioneta tipo Pick Up, marca NISSAN blanca, modelo 1990 con
placas de circulación AD 45659, cuando circulaba por el cruce de
Prolongación Zaragoza y Avenida Aguascalientes.
A los uniformados llamó la atención que las prendas de Alejandro
López Flores estaba manchada de sangre, y al interior de la unidad
detectaron una navaja tipo cúter con mango azul con lámina de acero
de 15 centímetros de longitud, dos teléfonos celulares, uno de la
marca Nokia y el otro Sony Ericsson, así como un pedazo de metal en
color gris tipo ganzúa, y un empaque para guantes de látex.
López Flores argumentó que las manchas de sangre en su ropa eran
de él, pues reparando la camioneta de la palanca de velocidades se
hirió la mano izquierda, pero no se le detectó ninguna herida.
Admitió que sí conoce al sacerdote Roberto Torres Valenciano, pues
laboró en el Seminario Diocesano de Aguascalientes por un periodo
de siete años en el departamento de mantenimiento.
El sujeto fue detenido por los elementos de la Policía Preventiva, y
puesto a disposición de la Agencia del Ministerio Público de la
Procuraduría General de Justicia del Estado.
El Obispado exige castigo para el agresor
En conferencia de prensa realizada casi 12 horas después de la
citada agresión en contra del “Padre Toto”, el vocero del Obispado de
Aguascalientes, sacerdote Raúl Sosa Palos, exigió a la Procuraduría
General de Justicia del Estado (PGJE) que este nuevo ataque en
contra de un representante de la Iglesia Católica no quede impune.
Dijo que este ataque en contra del ecónomo del Seminario
Diocesano de Aguascalientes no puede ser considerado un hecho
aislado, pues de un año a la fecha los sacerdotes y templos han sido
víctimas de robos, destacando el asesinato del párroco Humberto
Macías Rosales, asesinado de tres balazos en la cabeza el 1 de
mayo de 2007.
Sosa Palos no descartó que el móvil del delito haya sido el dinero
que administra el sacerdote agredido, aunque subrayó que “es
ingenuo” pensar que en su domicilio particular el religioso haya
tenido los recursos económicos que administra.
“Toda agresión a la persona es algo que indigna, no es justo que un
sacerdote que ha entregado su vida al servicio del Seminario sufra
una agresión”, expresó el conferencista, quien no descartó que el
móvil del ataque haya sido un intento de robo, así como tampoco
“cuestiones personales o institucionales”.
“Que se tengan las garantías de seguridad”
El también párroco del templo de Los Dolores, señaló que este
ataque es clara prueba del “clima de inseguridad que se vive en
nuestra entidad”, y celebró que la agresión sufrida no haya puesto en
riesgo la vida del sacerdote, que fue atendido de las heridas de arma
blanca en el Hospital Star Médica.
-¿Cuál es la exigencia a la Procuraduría General de Justicia del
Estado?- se le preguntó a Sosa Palos.
-Desde luego que se de seguimiento a cada caso, para que se logre
llegar al culpable, para que se tengan las garantías de seguridad.






